Como muchos de vosotros sabréis el lunes estuve en Bilbao, más concretamente en Barakaldo, en el concierto de Bruce Springsteen (eso de ahí arriba es la entrada). He estado varias veces a puntito de ir, pero nunca había conseguido entrada. De hecho, la primera opción era ver a Bruce en Madrid pero las entradas se agotaron en sólo una hora... Así que, ni corto ni perezoso, cogí a Rodri, un colega del periódico que es de Galdakano (muy cerquita de Bilbao) y le convencí para que fuéramos juntos.
La verdad es que eso no fue complicado porque a él también le gusta mucho Springsteen. Lo difícil, como no, fue el tema de las entradas. Al final todo salió bien (y barato) gracias a Iñaki, un jugador del Athletic que nos consiguió las entradas in extremis.
Bueno, ya está bien de introducciones y vamos a lo que realmente importa... El concierto.
La tarde musical empezó a eso de las 18:30, cuando pusimos rumbo al BEC (Bilabo Expositions Center). Allí llegamos a las 18:45, con más de dos horas de margen. El problema, el coche. Para solucionarlo hicimos lo que hacen casi todos los españoles últimamente... Ir a IKEA (se está convirtiendo en un lugar de peregrinación).
Me explico. Como no encontrábamos sitio en el párking del BEC, decidimos ir a aparcar fuera y sólo se nos ocurrió acercarnos a un IKEA que hay cerca y esperar a que alguien saliera con su mueble perfectamente empaquetado y listo para montar en casa con esas apasionantes instrucciones en sueco. Y así fue. No tuvimos que esperar ni cinco minutos.
Con el coche a buen recaudo, al BEC. Llegamos a la pista a las 19:50, lo que nos sirvió para conseguir un sitio mmmmuuuuuyyyyy bueno: centradito, a quince metros del escenario y sin ningún cabezón de 1,90 delante.
Más de hora y media y unos bocatas de jamón después, empezó el espectáculo. Dos horas de música durante las que tanto Rodri como yo disfrutamos como auténticos enanos. Y eso que no estábamos al cien por cien (Rodri todavía tiene miedo a que le den en las costillas y mi tobillo aún no es el que era).

The Boss demostró que no le pesan los años y le cerró la boca una vez más a todos los que dicen que está acabado. El tío tiene 58 años y más energía que los 15000 y pico que estábamos allí metidos juntos. Bruce cantó, bailó, tocó la guitarra y la armónica (flipas con los pulmones del chico), se metió al público en el bolsillo con unas palabras en euskera y otras en castellano... En fin, se reivindicó como músico y como estrella del rock.


En dos horas le dio tiempo a tocar temas de su nuevo disco (Magic), clásicos como The rising, Love someday o la impresionante Born to run, en la que el estadio vibraba más que con cualquier otro tema.

Además, sólos de armónica, de violín, de piano, de saxofón, de guitarra... Vamos, un concierto con todas las de la ley. Porque no hay que olvidar que Bruce no toca precisamente solo... le acompaña la E Street Band, su grupo de músicos que demostraron con creces estar a la altura de su Jefe.

Sólo encuentro una pega al pedazo de concierto que vimos... Le faltó tocar algún que otro clásico más. Para mí faltaron tres canciones imprescindibles: The river (mi tema preferido de Bruce), Hungry heart (si lo canta con la chica se viene abajo el BEC seguro) y Glory days (un tema que no puede dejar de tocar nunca porque es la caña). En fin, quizá la próxima vez... toca en Barcelona el próximo 19 de julio, así que si alguien se apunta, yo hago un esfuerzo... jejeje
Además de las fotos que ya habéis visto, os dejo también unos vídeos para daros un poco de envidia a los que os gusta Bruce Springsteen... y para que aprendáis algo sobre música en directo a los que no.
Así empezó...
The Boss habla castellano...
The rising...
P. D. Born to run...
IVY
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