miércoles, 28 de mayo de 2008

Motta, un buen tipo con mala suerte

REPORTAJE PUBLICADO EN MARCA (28/05/08) POR LUIS AZNAR

"Mi mujer es la que se lleva las 'patadas' ahora"


Thiago Motta llegó al Atlético el pasado verano. Se convirtió en el fichaje sorpresa pocos días antes de que la temporada echara a andar. Los dirigentes rojiblancos sabían que era una apuesta fuerte y complicada, pero confiaron en él. Unos meses después, los peores augurios se cumplieron y Motta encadenó una lesión tras otra en su maltrecha rodilla izquierda. Pero nunca ha tirado la toalla y por eso se ha ganado continuar en la plantilla la campaña que viene. Su sueño sigue siendo triunfar con la rojiblanca y devolver tanto a los mandatarios del Atlético como a sus aficionados toda la confianza que depositaron en él hace ahora diez meses. Para ello, Motta trabaja día tras día en la soledad del gimnasio. Su única compañía es la del recuperador del club, Óscar Pitillas, que está dirigiendo su rehabilitación y que se muestra optimista con respecto al futuro del ‘5’ del Atlético: “Hay que ser más cautos que nunca porque en esta ocasión no sólo estaba dañado el menisco sino también el cartílago, pero la evolución es buena porque el jugador está trabajando duro”. El entrenamiento de Motta comienza a las 10:00 de la mañana, momento en el que llega a la Ciudad Deportiva de Majadahonda luciendo un aparatoso vendaje en la articulación dañada. Baja al vestuario y se somete a media hora de fisioterapia. Después, directo al gimnasio, donde Pitillas le ha preparado una rutina con la que tiene que fortalecer “toda la musculatura desde el glúteo hacia abajo, incluso también la espalda para no descompensar”. El futbolista reconoce que tanto tiempo sin entrenarse con sus compañeros se le está haciendo muy duro. “La gente piensa que cuando no se juega se aprovecha más el tiempo, pero yo he tenido épocas en las que no quería ni salir de casa porque no estaba jugando y no era feliz”, asegura un Motta que está comenzando a ver la luz al final del túnel: “Me encuentro cada vez mejor y haciendo cada vez trabajo más fuerte. Esta recuperación está siendo distinta a las demás, me encuentro mejor que en todas las de este año. Sé que tengo que ir con más cuidado porque es más delicada, pero espero que todo salga bien”.


Entre las máquinas del gimnasio Motta nos cuenta lo difícil que está siendo para él no poder hacer lo que más le gusta del mundo, jugar al fútbol: “He pasado por situaciones muy duras, pero esta ha sido la más difícil de mi vida. Cuando llegué estaba seguro de que podría jugar muchos partidos y disfrutar del fútbol. No lo he hecho y lo he pasado muy mal, por eso ahora sólo pienso en recuperarme bien para volver a disfrutar”.
Casi una hora pasa el futbolista ítalo-brasieño encerrado en la sala fortaleciendo cuádriceps, isquiotibiales, adductores… Sale de allí con gesto cansado y dolorido, pero todavía le queda el trabajo sobre el césped. De camino al campo 1 del Cerro del Espino, Motta confiesa que “a veces tengo molestias y tengo que ser cauto. Cuando me he recuperado pensando en volver a jugar lo antes posible no ha salido bien así que ahora no quiero precipitarme. Tengo que dar tiempo a la rodilla. No tengo la presión de volver a jugar lo antes posible así que voy poco a poco”.
Se cumplen dos horas desde que Motta llegara a la Ciudad Deportiva. Todavía le queda otra más de trabajo. Él lo afronta con profesionalidad y con la confianza de que sabe que “tarde o temprano todo se va a solucionar y volveré a disfrutar”.
Sobre el césped, Pitillas le comenta los ejercicios a realizar. Carreras con distintos apoyos, desplazamientos laterales, cambios de dirección y diferentes movimientos con los que poco a poco se adapta a los gestos de un jugador de fútbol. Son casi 40 minutos y su sesión está a punto de terminar. No le toca piscina así que sólo tiene que ponerse hielo y dejar que la rodilla se enfríe para no sufrir molestias. Durante ese rato, Motta nos comenta cuáles son sus planes a corto y a largo plazo. “Seguiré entrenando aquí hasta que vea al doctor en Estados Unidos y me diga si todo está bien. Después me iré y tendré dos semanas de vacaciones, pero seguiré trabajando en Brasil con mi familia. Las necesito para desconectar porque la temporada se hace más dura para alguien que no juega. Eso es lo más complicado para un futbolista”. No tiene claro si iniciará la pretemporada con el resto del grupo: “Espero estar en la pretemporada pero no me obsesiona, es mejor esperar un poquito más que tener que volver atrás. Estaré con el grupo cuando esté bien para aportar lo que sé al 100% y no al 60”.
El mediocentro rojiblanco, de todos modos, ya habla con ilusión de la temporada que viene con el Atlético. Es la vuelta de los rojiblancos a la Champions y no se lo quiere perder por nada del mundo. “El año que viene habrá muchos partidos y podremos jugar todos, pero yo creo que si uno está bien el técnico tiene que darle continuidad para que coja confianza. Además, lo importante es que juegue el que lo merezca. Cada uno aportará lo que tiene. Algunos sabemos lo que es la Champions y seremos importantes, pero también lo serán los que no la han jugado porque tendrán mucha hambre”.


Tantas horas entrenándose en solitario le han dado tiempo a Motta para reforzar su autoconfianza y para pensar que peleará el puesto con quien sea la próxima campaña. No le inquieta la competencia, le ilusiona. “No me preocupa que el club traiga jugadores en mi puesto. Lo importante es que el que venga aporte mucho al equipo, tiene que ser alguien importante y no cualquiera. Me alegraría porque sería uno más para ayudar. Además, tengo confianza en mí mismo porque sé que, si estoy bien, puedo pelear por el puesto. Sé que Aguirre confiaba en mí este año y estoy seguro de que cuando me recupere podré ser titular. Esta temporada al míster le ha faltado una pieza en el centro del campo y ha sido mucho más difícil para él a la hora de montar el equipo, pero lo ha sabido llevar muy bien para lograr el objetivo”.Termina la sesión. Motta ha trabajado duro y, con una bolsa de hielo adosada a la rodilla se dirige al vestuario para darse una ducha y volver a casa con su mujer y su hija. Es lo que más le apetece. “Mi mujer me ayuda mucho y sufre incluso más que yo, porque es la que me aguanta cuando estoy mal. Es la que se lleva las patadas. Ahora quiero devolverle todo el cariño y disfrutar de ella y de mi hija, quiero dedicarles las vacaciones”.

IVY

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen reportaje. El tipo lo merece,triunfará