Capítulo 3.
Un atardecer bien vale un dolor de estómago... o no
De todo hay una primera vez. Hubo una primera excursión (que ya tenido secuela), un primer entrenamiento y una primera derrota. Pues hoy ha tocado el primer dolor de estómago. Puedo decir que soy de los privilegiados, porque casi todo el mundo ha caído antes.
Los achaques propios de la edad han provocado que me quede toda la santa tarde en la habitación así que he tenido tiempo para preparar algún que otro tema para el periódico, ponerme al día de lo que pasa en España a través de María, digo de Internet, y de haceros llegar más cosillas desde más de 9.000 kilómetros de distancia.
Lo más positivo que me ha pasado en toda la tarde, imaginaos, ha sido el atardecer. Hasta ahora, ninguno me había pillado en la habitación y no ha estado nada mal. El sol se pone por una colina que hay justo detrás del hotel. Le he hecho una foto que no es gran cosa, pero menos es nada.
Pero no todo han sido dolores de estómago desde la última vez que os escribí y espero que no lo sean hasta la próxima. Ayer, cuando terminamos de currar hicimos una incursión en la piscina del hotel. Otra primera vez. La alberca, como la llaman aquí, es poco menos que un charco de agua caliente, pero tiene un jacuzzi pasable (no os penséis que es la octava maravilla porque es una castaña).
Después del pertinente bañito, decidimos hacer una nueva incursión en el D.F. Esta vez sí acertamos con la parte bonita de la ciudad. Me sorprendió gratamente porque todo el mundo que lo conocía me había dicho que no era gran cosa. Mentira. Está muy bien. La zona del Zócalo y de Bellas Artes es muy bonito y merece la pena verlo y pasar un par de tardes por allí. El resto de periodistas se han ido hoy otra vez para verlo con más luz, pero supongo que volverán a ir conmigo y con el pobre Angelito, que está currando en el aeropuerto esperando a que llegue Cerezo.
Después de la visita cultural, cenamos en una parrilla argentina enfrente del monumento de la Revolución. Yo tomé carne arrachera, que no la había probado nunca. No sé si será lo que me ha sentado mal, pero no creo porque estaba tremenda. Creo que ha superado incluso al vacío, un clásico cuando voy a un argentino, aunque en España nunca he visto ese tipo de corte. Al acabar la cena, aunque no os lo creáis, taxi y al hotel. No había fuerzas para más y hoy teníamos que madrugar.
Ahí van unas fotillos...
Ángel, en el argentino donde cenamos. Era un sitio bastante futbolero.
El atardecer del que os hablé. Mi habitación está en el piso 14 y ésas son las vistas.
P.D. Luiki, está aprobado el proyecto para poner el tranvía. Tengo fotos...
IVY
5 comentarios:
Hay que cuidarse. se llega a unas edades que no todo sienta bien y de la comida mejicana pueden ser los condimentos. Me imagino que ya estaras bien, sino ya sabes, dale al omeoprazol.... Por cienrto, procura que nadie lea esto con la falta de ortografia tan tremenda........La primera vez que te he visto una, no esta mal en veintitantos años....
C U I D A T E. Un beso
Comprate un protector de estómago y toma todos los dias una pastilla. Omeprazol o pantoprazol, son genéricos y seguro que alguien los lleva o los encuentras en la farmacia. De todas formas hoy tenías mejor voz en la radio. Besos
mecachis... con lo bien que lo estabamos pasando... en fin...
Por cierto, has mejorado mucho con el último corte de pelo...
Grandeeee compañero!!! No habia visto los reportajes, muy chulos. Bueno hombre como que ese trozo de carne mejicano va a poder con un estomago curtido ya de numerosos garrafones injeridos. Me ha gustado eso del bailoteo de los manitos y te sientas y vuelves a bailar...ya sabes, haz el paso fredo-house, y se tiran a por ti. Cuidate. FREDO.
Perdon, por la falta ortografica (ingeridos, no injeridos), q ahi está mare con la lupa..., con las clases magistrales que nos daba Doña Lourdes eh!! FREDO
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